sábado, 23 de febrero de 2008

De una vieja canción de marinero

En el oscuro vientre de los perros

un hombre busca el mar.

Lleva ocultos paisajes

como una largo cementerio de peces,

y vagos recuerdos del azul.

Han de abrirse los mudos horizontes

a la barca dolorosa de su costilla,

donde los cuerpos vividos,

como gastadas camisas gritaron para siempre:

Un hombre ha muerto.

y en el oscuro vientre de los perros

empieza a amanecer.

Armando Abréu, CUBA

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