En el oscuro vientre de los perros
un hombre busca el mar.
Lleva ocultos paisajes
como una largo cementerio de peces,
y vagos recuerdos del azul.
Han de abrirse los mudos horizontes
a la barca dolorosa de su costilla,
donde los cuerpos vividos,
como gastadas camisas gritaron para siempre:
Un hombre ha muerto.
y en el oscuro vientre de los perros
empieza a amanecer.
Armando Abréu, CUBA
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