domingo, 23 de marzo de 2008

DESTINO

Carlos Rodríguez Almaguer


Amanece de pronto sobre el mundo en que habito,

y el brillo de los astros se acumula en el centro

de estos ojos, que buscan el anhelado encuentro

con el soplo y el ala blanca de lo infinito.

Por senderos extraños muchos siglos anduve,

siguiendo sin descanso la señal de mí mismo,

y descendí en la noche sepulcral del abismo

a rescatar el rayo de luz que nunca tuve.

Hoy vuela la esperanza sobre cielos lejanos,

que son como un destello feliz en la alborada;

y en este suelo ignoto de tierra atribulada,

a donde me trajeron los caminos mundanos,

solo me queda un libro que me sirve de almohada,

y una mujer hermosa que duerme entre mis manos.


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